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sábado, 12 de septiembre de 2020

Guía para abuelos de personas con autismo.

Los abuelos siempre han tenido un papel muy importante en las familias, son una figura de apego presente desde el primer momento para los más pequeños y un referente que ejerce una importante influencia en los padres y madres.

Nuestra sociedad se transforma y con ello el papel de muchos abuelos, que han pasado a ser en muchos casos “bastiones indispensables” para la educación de muchos niños. La situación actual hace que tengan que asumir papeles de “directores de la educación” ya que son los responsables de estar mucho tiempo y en muchos sitios con sus nietos y se convierten en el referente para ellos.

El rol de los abuelos se ha transformado, ya no solo son una figura de apoyo, se han convertido en unos segundos padres o padres sustitutos que desempeñan el papel de éstos cuando están ausentes u ocupados en sus trabajos.


La implicación de los abuelos, se hace en muchos casos necesaria, imprescindible, pero a la vez puede implicar otras cosas. Algo que no es diferente para una familia con un  niño con TEA. Así, en ocaciones nos podemos encontrar con:

  • Conflictos por la disparidad de criterios para establecer normas y reglas. Hay además más variedad de criterios y opiniones para la toma de decisiones.

  • Exceso de trabajo. Dada su edad en ocasiones puede suponer una carga tanto física como mental el poder ayudar a sus hijos.

  • Como padres de sus hijos pueden llegar a querer tener ese papel, dirigiendolos.

  • Los niños aprenden y juegan con los límites de cada figura de autoridad, el papel de los abuelos siempre ha sido más consentidor y agradable con sus nietos.

Por otra parte

  • Suponen un importante desahogo para la familia.

  • Pueden aportar más visiones en situaciones de conflicto.

  • Los niños se beneficien al compartir sus experiencias, su entrega incondicional…

¿Qué pasa además con  los abuelos de un niño con autismo?

A algunos abuelos, la noticia les coge en fuera de juego.


Habitualmente los abuelos de niños con autismo asumen un papel bastante importante en sus vidas. Son, habitualmente, los primeros en sospechar que el niño puede tener “autismo” y, una vez que éste ha sido diagnosticado, son quienes más dificultades presentan a la hora de lidiar con el mismo. Algunos se muestran fuertes, mientras otros confiesan haber superado momentos muy duros durante la aceptación del dolor que produce.

Aún así, los abuelos participan en la vida diaria de su nieto, incluso llegando a tener cierta implicación en las decisiones del curso de la vida familiar. Un estudio realizado en el 2010 por el «Interactive Autism Network» (IAN) revela que muchos cuidan en diversos espacios a sus nietos, en ocasiones incluso trasladan su residencia habitual para estar más cerca y colaboran también económicamente. Se juntan dos circunstancias ya que al dolor que produce la noticia del diagnóstico de su nieto se suma como sus hijos sufren por ello.

Nos podemos encontrar con muchas manifestaciones, debemos dejarles expresar sus emociones (rabia, tristeza, compasión, desconocimiento o lucha). En este sentido los abuelos son a menudo los héroes olvidados y merecen un gran respeto y reconocimiento por su trabajo ante el autismo.


Como abuelo, usted baraja un montón de interrogantes.



¿Es tan diferente mi nieto? Hay muchos chicos con este tipo de problemas. Crecer no es fácil. Después de todo, a mí me parece un chico completamente normal.

Lo mejor es tratar a su nieto como lo que es, normal, pero prepararse para seguir los consejos de los más allegados acerca de la mejor manera de manejar ciertas situaciones.

¿Y qué si no hace lo mismo que los otros niños?

La característica principal de una persona con autismo es que su desarrollo es diferente al evolutivo o considerado como normal, los niños con autismo tiene un forma diferente de aprender y en ocasiones eso no es fácil de comprender

La madre parece siempre exhausta. ¿Puede ser esta la causa?

Cada persona es diferente, los padres sufren un importante shock ante la noticia y pueden tener dificultades para el manejo emocional; lo más importante es saber estar ahí, a su lado intentando compartir esa situación y dando apoyo.

Me gustaría ayudar e involucrarme, pero diga lo que diga, mi hijo y su esposa están siempre a la defensiva.


Deles algo de tiempo. Una vez que ellos tengan constancia de su apoyo, serán menos sensibles. Es importante cómo nos dirigimos y tratamos el tema con ellos. Escoja las expresiones que sugieran simpatía y curiosidad genuina y evite aquellas que conllevan una crítica. Por ejemplo, en lugar de decir: “a mí me parece completamente normal”, puede decir: “le está yendo muy bien”. Formule sus ideas como si fueran preguntas en lugar de juicios, diciendo por ejemplo: “¿habéis pensado en…?” en lugar de “Probablemente es…”.

Una situación que no debe darse  son aquellas  que impliquen su falta de confianza en la habilidad de ellos como padres, ellos también tienen muchos problemas para saber cómo actuar

Entonces, ¿qué puedo hacer por ellos?

Busque maneras de ayudarles. Indicarles que también sufre, busque información y compártala. Aporte entusiasmo y optimismo cuando observe cambios positivos en el niño o cuando vaya a iniciar un tratamiento. Exprese sus dudas para manejar diferentes conductas. Aprenda de las estrategias de los padres, este es un camino de todos y juntos  mejorara el paseo.



¿Qué necesita mi nieto de mí?

Él necesita saber que usted es un incondicional en un mundo  que le resulta complicado. Aprenda a escuchar al niño cuando diga que no quiere hacer algo. En caso de duda, pida consejo a los padres.

En líneas generales, tome cuanto antes la determinación de disfrutar de su nieto por lo que es (una persona única y extraordinaria) y no se enfade, por ejemplo, por sus manías y/o conductas. Guíele a reconducirlas. Busque apoyarse en sus intereses y puntos fuertes, de esta forma puede consolidar mejor su relación.

Vigile sus estados emocionales , ya que las personas con autismo tienen dificultades para el manejo.  Si usted se enfada, el niño podría perder el control porque no puede entender a la vez el enfado de usted y la confusión que él siente. 

En aquellas situaciones en las que usted piense que no tiene más remedio que mantenerse firme, mantenga en calma su tono de voz y sus movimientos, y avise al niño de lo que va a hacer antes de hacerlo. Deje que los padres le asesoren en cómo manejar las situaciones de “derrumbamiento” para estar preparado, pero haga todo lo que pueda para evitar que se desencadenan.

A continuación, algunos consejos sencillos para recordar cuando esté con su nieto:

  • . VALORAR al niño por sus puntos fuertes.

  • . Involucrarse en sus áreas de interés.

  • . Aprender qué tipo de actividades se recomiendan.

  • . Aprender a reconocer su expresión de frustración.

  • . Respetar sus miedos. Aunque parezcan absurdos.

  • . Controlar su propio mal genio.

  • NO le diga que se le pasarán sus problemas.

  • NO lo compare con sus hermanos u otros niños, su nieto vale por lo que es él mismo, con sus peculiaridades.

  • NO permita que se rían de él, le humillen y/o menosprecien.

  • NO se sienta solo. Pida ayuda.



jueves, 13 de junio de 2019

TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

Para poder avanzar hacia una cultura escolar más inclusiva, que responda a la diversidad de necesidades educativas de todos y todas sus estudiantes, incluidos los que presentan discapacidad, se precisa, además de potenciar condiciones que favorecen los procesos educativos en la escuela común, identificar las barreras que existen en el propio sistema educativo para el aprendizaje y participación de todos y todas.

¿Qué son los trastornos del espectro autista?

El autismo fue descrito en 1943 por el Dr. Leo kanner, quien aplicó este término a un grupo de niños/as ensimismados y con severos problemas de índole social, de comportamiento y de comunicación, sin embargo, recién en 1980 fue considerado por primera vez como entidad nosológica independiente, con el nombre de Autismo Infantil.  Posteriormente, en 1987, se lo deja de denominar autismo infantil para nombrarlo como hoy día se conoce: Trastorno Autista.  Con este cambio de nombre se trata de eliminar la idea de que el autismo es una alteración exclusiva de la infancia y se encuadra en un nuevo grupo de trastornos de inicio infantil: los Trastornos Generalizados del Desarrollo.

Este tipo de trastornos (Trastorno Autista, Trastorno de Asperger, Síndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo y Trastorno del Desarrollo no Especificado) se inician antes de los 3 años y afectan varias áreas del desarrollo, especialmente las relativas a las habilidades para la interacción social, las habilidades comunicativas y lingüísticas y las habilidades para el juego y el desarrollo de actividades e intereses y se presenta con un amplio espectro de gravedad.

Los primeros síntomas suelen ser pocos claros y es frecuente que provoquen, en los padres y familiares, sentimientos de intranquilidad y temor más que una actitud eficaz de búsqueda de ayuda profesional.

Es importante distinguir el autismo del déficit intelectual.  Hoy día existe acuerdo en cuanto a considerar que el déficit intelectual es una característica que no tiene por qué formar parte del diagnostico de los trastornos generalizados del desarrollo, siendo importante que, cuando esté presente, se diagnostique por separado.

EL AUTISMO EN UN SENTIDO ESTRICTO ES SÓLO UN CONJUNTO DE SÍNTOMAS QUE SE DEFINE POR LA CONDUCTA. NO ES UNA ENFERMEDAD.  PUEDE ESTAR ASOCIADO A MUY DIVERSOS TRASTORNOS NEUROBIOLÓGICOS Y A NIVELES INTELECTUALES MUY VARIADOS.

¿Qué indicadores nos permiten detectar la presencia de trastornos del Espectro Autista?

La importancia de la detección e intervención temprana de los niños o niñas con alteraciones del desarrollo, que se enmarcan dentro de un cuadro de espectro autista, es fundamental para alentar un pronóstico positivo de su evolución.  Para que esto ocurra es fundamental que padres, educadores y profesionales del área de salud, como pediatras y enfermeras, estén interiorizados sobre las señales que indiquen alguna alteración del desarrollo normal del niño o niña y lo refieran, lo más pronto posible a profesionales especializados en el área.

Las señales a las que se debe prestar atención, tienen relación con dificultades del niño en la adquisición de conductas o habilidades relacionadas con la socialización, la comunicación y desarrollo del lenguaje, de la flexibilidad mental, además del desarrollo de la cognición y motricidad.

En el período de 18 a 36 meses


  1. No se interesa por otros niños.
  2. No hace uso del juego simulado.
  3. Presenta juego poco imaginativo, repetitivo o rituales de ordenar en fila, de interesarse sólo por un juguete concreto.
  4. No utiliza el dedo índice para señalar.
  5. No trae objetos con la intención de mostrarlos.
  6. Da sensación de no querer compartir actividades.
  7. Tiende a no mirar a los ojos y cuando mira, su mirada tiende a ser corta y de reojo.
  8. En ocasiones parece sordo, aunque otras puede parecer especialmente sensible a ciertos sonidos.
  9. Presenta movimientos raros, como balanceo, poner los dedos en posiciones extrañas.

de 3 a 5 años


  1. Baja respuesta a las llamadas de los padres o adultos o a otros reclamos, aunque hay evidencia de que no hay sordera.
  2. Dificultades para establecer o mantener relaciones en las que se exija atención o acción conjunta.
  3. Escasa atención a lo que hacen otras personas, en general.
  4. Retraso en la aparición de lenguaje que no es sustituido por otro modo alternativo de comunicación.
  5. Dificultades para entender mensajes a través del habla.
  6. Inquietud más o menos acusada que se traduce en correteos o deambulaciones sin sentido que dificultan centrar la atención.
  7. Dificultades para soportar cambios dentro de la vida cotidiana.
  8. Alteraciones sensoriales reflejadas en la escasa tolerancia a determinados sonidos, olores, sabores y afectan a hábitos de la vida como alimentación y el vestido.
a partir de los 5 años

comprobar si los síntomas anteriormente descritos están presentes o lo han estado.  Para aquellos casos del espectro autista más leves habría que comprobar a partir de esta edad lo siguiente:

  1. Dificultades para compartir intereses o juegos con otros niños.
  2. Tendencia a la soledad, en recreos o situaciones similares o a abandonar rápidamente los juegos de otros niños por falta de habilidad para comprensión de su papel dentro del juego.
  3. Juegos o actividades que, aún siendo propias de su edad, llaman la atención, por ser muy persistentes, incluso obsesivas.
Hoy en día existe unanimidad en la conveniencia de alcanzar un diagnóstico tan precoz como sea posible para permitir abordajes terapéuticos en las mejores condiciones.  El gran problema de la prolongación de la conducta autista, que impide relacionarse, es su gran poder patógeno, ya que infiltra y limita todas las experiencias que permiten las adquisiciones (comunicacionales, motrices, cognitivas y afectivas) propias del desarrollo.

puedes consultarnos a nuestra cuenta de instagram @psicoyoliani