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miércoles, 20 de mayo de 2020

Ejercicios para fortalecer el lenguaje


Existe un gran cantidad de problemas del lenguaje, la mayoría inciden en la articulación en las palabras o son causados por dificultades motoras en los músculos implicados en el habla. Por tal motivo, existen varios ejercicios que pueden ayudar a superarlos, siendo aplicados en el aula o incluso desde casa, dependiendo de los problemas del lenguaje que se presenten.





Los ejercicios para tratar los problemas de lenguaje se relacionan a los movimientos y acciones respiratorias, que inciden en el ritmo y algunos movimientos buco-faciales en la lengua, labios, mejillas y el paladar.



#1  – Ejercicios respiratorios:
Se realiza con movimientos simples y repetitivos, incorporando sonidos. Se puede realizar inhalaciones y espiraciones nasales y bucales, reteniendo el aire. También retener progresivamente el aire dentro de la boca o nariz. Además puedes incluir inspiraciones rápidas, lentas o profundas, dejando salir el aire rápidamente.

#2 – Soplar bolitas de papel:
Deben colocarse bolitas de papel o polietileno, también se pueden emplear velas, tumbar torres de papel con soplidos y utilizar pajillas para aspirar agua o limonada. Otra estrategia divertida es soplar burbujas de jabón.

#3 – Pronunciar las vocales:
Para realizar la pronunciación el niño debe inhalar lentamente por la nariz, retener el aire y luego exhalar lentamente mencionando las 5 vocales. También puede aumentarse la velocidad, de acuerdo a como se maneje el aire.

#4 – Ejercicio de ritmo:
En los problemas del lenguaje, el ritmo es esencial de tratar, para que puedan articularse correctamente las palabras. Para realizarlo, se pueden dar pequeños golpes a una mesa o tambor, y luego pedirle al niño que imite los sonidos con la voz, de esta manera podrá adaptarse al ritmo.

#5 – Jugar con las silabas:
El niño deberá articular silabas usando alguna consonante, de manera repetida, por ejemplo: Con la letra P, articulará la silaba pa, pa, pa, pa. Luego debe cambiar las vocales y cada vez que realice este ejercicio se ejercita el ritmo y la articulación, mejorando los problemas del lenguaje.

#6 – Articular frases:
En este caso pueden utilizarse frases completas, poesías, trabalenguas o cuentos cortos, de esta manera el niño repetirá las silabas y frases, una y otra vez hasta articular de manera correcta las mismas. Este ejercicio ayuda a mejorar los problemas del lenguaje, que también pueden combinarse con golpes de objetos pequeños, para marcar el ritmo.

#7 – Ejercicios con la lengua:
Abarcan diversidad de movimientos con la lengua, ideales para los problemas del lenguaje en los que se ve afectada la articulación de algunos fonemas. Pueden realizarse giros con la lengua en todas las direcciones, estirar la lengua, llevarla al paladar superior, comer goma de mascar y tocar todos los dientes con la punta de la lengua.

#8 – Ejercicios de silencio:
Primero deben ubicarse en una habitación completamente silenciosa, y luego realizar algún sonido, de manera que el niño pueda detectarlos y prestar atención, para luego preguntarle que sonido escucho.
Con este ejercicio no solo se ayuda a mejorar los problemas del lenguaje, sino también, puede ayudarles a distinguir la duración e intensidad e los sonidos, ejercitando la localización del mismo y reconocimiento de los objetos que lo emiten.

#9 – Ejercicios con los labios:
Se pueden realizar sosteniendo un palillo con los labios, sin introducirlo completamente a la boca. También pueden apretarse y aflojarse, separarlos y juntarlos rápidamente. Realizar el sonido de la letra P con los labios repetidamente.



#10 – Ejercicios faciales:
Inflar las mejillas y desinflarlas, luego de retener el aire algunos segundos. También pueden alternarse las mejillas, primero del lado izquierdo y luego inflar la derecha. Además puede retenerse el agua en la boca y soltar lentamente.

sábado, 9 de mayo de 2020

Niños desafiantes y desobedientes en esta cuarentena

Niños desafiantes y desobedientes ¿Qué podemos hacer?




Hay niños a los que les cuesta cumplir las normas, seguir órdenes y que, a menudo, desafían abiertamente a sus padres. Cuando les pedimos algo, la palabra que más escuchamos es “no”, “ahora voy”, “luego”. Tienen dificultades para tolerar la frustración, quieren salirse siempre con la suya, parece que se sienten cómodos en el conflicto, parece “que nos buscan” (y, a menudo, nos encuentran), en esta cuarentena algunos de estos comportamientos han surgido o evolucionado.

Y los papás nos preguntamos ¿Por qué mi hijo se comporta así? ¿Qué hago mal? ¿Cómo debo tratarle? Vamos a tratar de dar respuesta a estas preguntas.

¿Por qué se comporta así?

Puede haber muchas causas detrás del comportamiento desafiante y disruptivo de nuestro hijo. Por lo general, habrá más de una causa, ya que en psicología rara vez una única causa explica un comportamiento. Es posible que nuestro hijo tenga un temperamento difícil, un carácter fuerte, o que tenga unos rasgos de personalidad determinados que favorecen este tipo de comportamientos. Esto es algo con lo que el niño “nace”, son factores hereditarios.

Por otro lado, está el estilo educativo de los padres. Generalmente, detrás de estos problemas de conducta hay un estilo educativo parental demasiado permisivo. Papás a los que les cuesta hacer cumplir las normas, que tienen dificultades para manejar los retos y desafíos de los niños o que sucumben a menudo a las peticiones de los niños “por no oírles”. Los niños tienen una capacidad especial para llevar la perseverancia a su máxima expresión, y lo difícil es mantenernos firmes y ser más constantes aún que ellos.

Si hemos descartado que el niño necesite intervención psicológica, y consideramos que se trata más bien de un problema relacionado con su temperamento y nuestro estilo de crianza, es el momento de ver qué podemos hacer.




¿Qué estoy haciendo mal?

No se trata de buscar culpables, pero si de asumir responsabilidades. Como padres tenemos que ser conscientes de esa responsabilidad. Hay una parte que no depende de nosotros y que, cómo decíamos, puede estar relacionada con el carácter del niño o con circunstancias por las que atraviesa, pero hay otra parte que depende directamente de nosotros. De si conocemos bien a nuestro hijo, del tiempo y la dedicación que le brindamos, de nuestra capacidad para informarnos y “aprender” a educar a nuestros hijos. De nuestro estilo educativo y nuestra disponibilidad emocional.


¿Qué podemos hacer?

Empezar a educar desde que nacen. A veces escucho a los papás decir que no ponen límites a sus hijos, o no les dicen cómo deben comportarse, o no les enseñan normas básicas de educación, “porque son demasiado pequeños” (y no se están refiriendo a un niño de un año). Los niños están aprendiendo SIEMPRE. Son pequeñas esponjas con una capacidad grandísima de aprendizaje, de observación, de ensayo y error. Habrá muchas cosas que las aprenderán simplemente de vernos a nosotros. Otras irán aprendiéndolas a base de experimentar las consecuencias de sus actos. Otras por ensayo y error. Y muchas otras, porque nosotros se las enseñamos directamente.



Poner límites claros, normas claras

Y hacerlas cumplir. Hay muchas formas. No es necesario ni mucho menos estar todo el día castigando. Hay que saber motivar, hay que hacer entender las consecuencias de sus actos, también permitir que las experimenten, hay que ofrecer consecuencias positivas a su buen comportamiento, y hay que predicar con el ejemplo.

Ser consecuente, y perseverante

No vale castigar y levantar el castigo a la media hora. No vale permitir hoy una conducta, y mañana no. No vale educar según tenga yo el día ni según mi grado de cansancio.

Elegir las batallas

Pocas pero con paso firme. No tolerar lo intolerable. Y dejar pasar lo intrascendente. A veces nos enfadamos en cosas sin importancia “lávate los dientes”, ” no pongas los pies en el sofá”, pero permitimos insultos, agresiones y faltas de respeto.

Si ves que no sabes cómo hacerlo, pide ayuda

A veces los padres necesitan unas pocas sesiones de asesoramiento con un psicólogo para que les dé pautas. Otras veces es necesario también intervenir con el niño, pero no siempre. Ante la duda, consultar. También son muy importantes las escuelas de padres y los libros sobre educación.
“Cuando nace un niño, nacen un padre y una madre”. Y no, no traen manual de instrucciones. Así que tomemos nuestro tiempo en aprender a ser buenos padres y madres, porque es de las tareas más bonitas y, a la vez, más difíciles que vamos a hacer en nuestra vida.

viernes, 21 de febrero de 2020

INICIO DEL AÑO ESCOLAR

Compras de última hora, padres despiertos hasta tarde y niños sin ganas de ponerse el uniforme en la mañana, son algunos síntomas que pueden afectar la convivencia familiar.
Para algunos niños, volver al colegio después de casi tres meses de vacaciones es una rutina más a la que se adaptan fácilmente, casi sin ningún problema. Sin embargo, para otros la vuelta a clases se transforma en una tortura.
La idea es que los padres trasmitan a sus hijos que la vuelta a clases implica aprender en forma entretenida,  compartir, jugar con los compañeros, sentirse acompañado, es decir darle un sentido.
Recomendaciones:
– Carácter positivo:
Los padres tienen que tratar de no darle un carácter negativo al inicio del año, sino que hablar con ellos y hacerles saber que esto es parte de la vida habitual de una familia, y así como los adultos tienen que volver a trabajar, los más chicos deben volver a clases.
Es esencial que los padres tengan presente que el principal formador de los niños es la familia, por lo tanto que sientan agrado por los estudios depende gran parte de ellos.
La actitud positiva que tengan los padres frente al ingreso a clases es fundamental, esto deben mostrarlo no solo en ese ámbito, si no también en el de sus propios trabajos. Los niños y adolescentes absorben de nosotros la mirada frente a la vida, situaciones de cambio, etc. Si ellos también están ansiosos por los gastos, vuelta al trabajo, transmitirán esto a sus hijos.  
 
 Los  adultos debiéramos tener presente que  nuestra forma de relacionarnos, nuestra  conducta y actitud hacia el entorno constituye un acto de aprendizaje cotidiano, un  modelo  que nuestros hijos replican a su vez en las relaciones familiares, de amistad y en el colegio;  para educar  siempre es fundamental  observarnos en nuestro roles de padre y madre, de educadores para la vida,  más vale una acción honesta y coherente que mil palabras».
– Restablecer los horarios:
Para evitar que el regreso de vacaciones sea percibido por parte del niño como un cambio brusco de rutina, con una imposición violenta de acostarse temprano, es aconsejable  prepararlos gradualmente, ir por día adelantando  el horario de dormir hasta llegar a lo adecuado,  8:30pm- 9:00pm  como máximo,  de tal manera que  lograrán progresivamente adaptarse  a las levantadas temprano. Lo mismo debiera aplicarse con las restricciones a los juegos, al computador y la televisión. 
Restablecer los horarios de las comidas es también fundamental, un desayuno equilibrado  en lo posible tranquilo, con tiempo destinado a ello, sentado en una mesa  compartiendo con la familia, permite iniciar una jornada escolar con energía y entusiasmo. La colación de media mañana debiera ser saludable, atractiva y liviana, una fruta, un sándwich colorido y nutritivo o similar.
En general, lo más problemático es levantarse temprano, y en ese sentido es importante volver a la rutina por lo menos una semana antes. No es necesario que se levanten a las 7 de la mañana como si fueran a ir al colegio, pero sí que se empiecen a acostar más temprano y que el propio cuerpo del niño vaya regulando sus horas de sueño.
– Rayado de cancha:
Hay reglas y exigencias que un niño tiene que aceptar más allá de sus ganas. Una complicación actual de los padres es tratar de negociarlo todo, y esto no tiene que ser así.
Esto no quiere decir ser autoritario, sino hablar con los niños y dejarles muy claro que habrá hábitos y horarios para ver televisión, para estar en el computador y para estudiar. Y plantearles cuáles serán las exigencias y los límites para el año y cuáles son las cosas que necesariamente tienen que hacer todos los días, como ordenar su mochila y hacer sus tareas. El crear hábitos, que es tan importante, no es algo que esté dentro de las decisiones del niño, sino que es una responsabilidad que les compete completamente a los padres.
Todo esto es importante dialogarlo, de manera que el niño sepa que todas las libertades y los beneficios veraniegos son transitorios, que se trata de un período del año y que la vuelta a la normalidad implica adecuarse a la rutina de la casa.  A todos, niños y adultos, nos gustaría vivir constantemente en vacaciones. Pero la vida no es así, y por eso es importante irlo hablando con los niños de antemano.
Los padres y madres podemos ser también amigos y compañeros de juegos y aventuras de nuestros hijos, pero ante todo somos padre y madre que tenemos la misión de amar, proteger y educar a nuestros hijos; educar en la libertad al mismo tiempo que orientar y  preparar progresivamente  en lo que significa ser seres sociales, personas, que tienen derechos como también responsabilidades de acuerdo a su edad.
Muchas veces para los niños (especialmente los más pequeños) puede ser entretenido volver a clases, y en realidad los que se ven más agobiados son los padres, con la compra de los uniformes, los pagos, etc. La mayoría de la gente tiene buenos recuerdos de la compra de los útiles y luego marcarlos o elegir sus lápices. Y ése puede ser un bonito espacio para los niños con sus papás, donde los niños pueden prepararse e ir manifestando sus dudas o temores.
– Mi primer día:
Un caso especial son los niños que van a entrar por primera vez al colegio, donde el entusiasmo y el temor son otros. Las expectativas están mucho más teñidas de fantasías que de realidad, y en ese caso el camino es hablar mucho con el niño, acompañarlo y ayudarlo a entender. Es normal que necesite cierto proceso adaptativo que puede implicar ansiedad y angustia, y por eso hay que tolerarlo y contenerlo. Es importante llevarlos unos días antes y hacer el mismo recorrido que se hará con ellos, ojalá entrar al colegio para que se familiarice con el lugar y así poder disminuir los niveles de ansiedad.
Es importante destacar que la reacción  de ansiedad y temor de los padres ante el devenir de una conducta no esperable del hijo puede afectar al niño, somos los adultos los que a veces transmitimos la  inseguridad y el temor;  todo proceso nuevo y desconocido  es un desafío para cualquier persona especialmente para un niño que recién se asoma a un orden social distinto, el cual debe explorar gradualmente hasta sentirse familiarizado, seguro y protegido. El colegio será su segundo hogar.
– Chequeo Médico:
Es necesario realizar un chequeo médico a nuestros hijos para que no tengan problemas al comenzar el año. Y si nuestros hijos han tenido algún tipo de tratamiento médico, generalmente se retoman a principios de año y por eso es muy importante este control.
Es aconsejable un control de rutina anual  con el pediatra  para un chequeo  médico, quién  lo evaluará globalmente y definirá si requiere consultas con otros especialistas, oftalmólogos, otorrinos, neurólogos, psicólogos u otros.  En ocasiones alguna alteración que no ha sido detectada previamente la cual es corregible en forma simple y rápida,  puede constituir un factor que altera el aprendizaje o forma de relacionarse con su entorno, por ejemplo el uso de lentes ópticos.
La finalidad de estas  indicaciones es preparar a nuestros hijos  para que el año escolar constituya una fuente de aprendizaje de vida, explorando el mundo a través de nuevos conocimientos como también de la maravillosa  experiencia de ir construyendo lazos afectivos con sus compañeros y profesores.

Licda. Yoliani Rojas

jueves, 21 de noviembre de 2019

ESTIMULACIÓN TEMPRANA

La estimulación temprana o precoz, también conocida como atención temprana, es un grupo de técnicas, medios y actividades, con base científica, que se aplican en forma sistemática y secuencial para potenciar el desarrollo cognitivo, motriz, lenguaje, social y emocional de los niños durante su primera infancia (desde el nacimiento hasta los 6 años de edad).


  1. Cognitivo: Facilita al niño comprender, relacionar y adaptarse a situaciones nuevas, haciendo el uso del pensamiento y la interacción directa con los objetos y el mundo que le rodea.
  2. Motriz: Se relaciona con la habilidad para moverse y desplazarse; además de la coordinación entre lo que ve y lo que toca.
  3. Lenguaje: Se enfoca a las habilidades del niño para comunicarse, lo cual comprende las capacidades de comprensión, expresión y gestual.
  4. Social y Emocional: Esta área incluye las experiencias afectivas y la socialización del niño.
Esta técnica está dirigida tanto para niños con trastornos neuromotores, principalmente, como para menores sanos.  En los primeros, el objetivo es corregir trastornos reales o potenciales en su desarrollo, o bien, estimular capacidades compensadoras; mientras que en los segundos ayuda a desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, así como evitar algún retraso o bloqueo por la adquisición de habilidades o estados no deseados debido a condiciones ambientales inadecuadas, además auxilia a los padres con eficacia y autonomía de cuidado y desarrollo del infante.

Otra característica de la estimulación temprana es que sus intervenciones son globales, ya que no solamente abordan al niño como individuo sino también involucran a la familia y a su entorno.

Consecuencias
La estimulación temprana sólo tiene repercusiones positivas tanto para el infante como para su familia.
  • Genera unión entre los padres y los hijos a través del juego y la diversión.
  • Previene o mejora posibles déficits del desarrollo del niño.
  • Ayuda a normalizar las pautas de vida del menor cuando éste sufre de algún problema neuromotor.
  • El niño aprende a responder ante personas, situaciones, objetivos, etc.; además, lo ayuda a que fije su atención y a que despierte su interés hacia los acontecimientos de la vida.
  • Brinda cimientos para facilitar el crecimiento armonioso y saludable, así como para el posterior aprendizaje y personalidad del niño.
Recomendaciones
  1. No forzar al niño para que ejecute ninguna actividad, ya que la estimulación debe ser una experiencia positiva.
  2. Jugar con el menor constantemente porque es la única forma que el niño aprende durante esta primera etapa y es la mejor manera de estimular a un niño.
  3. Antes de iniciar las actividades de estimulación, el niño debe estar descansado y alimentado para que esté realmente receptivo.

martes, 19 de noviembre de 2019

DISCALCULIA

El término discalculia se refiere a la dificultad en el aprendizaje de las matemáticas. Se trata de una discapacidad que es considerada una variación de la dislexia. Quien padece discalculia, por lo general, tiene un cociente intelectual normal o superior, pero manifiesta problemas con las matemáticas, señales y direcciones.

La discalculia se caracteriza por la presencia de dificultades:

  1. Amnésicas.
  2. Distancia y Tamaño.
  3. Esquema corporal
  4. Figura y longitud.
  5. Orientación espacial.
  6. Perceptivo-Visuales.
Con frecuencia, se utilizan los términos discalculia y acalculia como sinónimos, pero algunos investigadores en la materia se refieren a la acalculia como un trastorno del cálculo originado por una lesión cerebral en la adultez, a diferencia de la discalculia, que se debe a un deficiente aprendizaje en las matemáticas.

Sintomatología
  1. Dificultades frecuentes con los números, confusión de los signos +, -, / y, etcétera.
  2. Problemas con tablas de itinerarios, cálculo mental, señas y direcciones.
  3. Buena Capacidad en materias como ciencias y geometría, hasta que se requiere el uso de las matemáticas.
  4. Dificultad con los conceptos abstractos del tiempo y dirección.
  5. Incapacidad para realizar planificación financiera o presupuestos.
  6. Problemas para comprender y recordar conceptos, reglas, fórmulas y secuencias matemáticas.
  7. Dificultad para llevar la puntuación durante los juegos.
  8. Errores en las operaciones aritméticas.
  9. Razonamiento erróneo en la solución de problemas matemáticos.
  10. Dificultades para la realización de cálculo mental.
  11. Confusiones entre números por su forma (el 6 por el 9) o sonido semejante, (el seis por el siete).
  12. Inversiones numéricas (69 por 96 o 107 por 701).
  13. Errores en la seriación numérica, como la repetición de números.
Causas
  • La discalculia, al igual que la dislexia, puede ser causada por un déficit de percepción visual o problemas en cuanto a la orientación.
  • Predisposición genética.
  • Distintas anormalidades neurológicas, como asfixia perinatal.
  • Variables ambientales en la escuela.
  • También puede deberse porque existen otras funciones comprometidas como es el caso del trastorno por déficit de atención (TDA), en el cual hay deficiencias en el procesamiento lingüístico, la memoria de trabajo verbal o visoespacial y la función ejecutiva. 

Consecuencias
  • Deterioro de la autoestima del menor al tener un desempeño escolar deficiente.
  • Abandono escolar.
  • Discriminación de los pares.
Recomendaciones
  1. Lo más importante es el amor, la comprensión, la paciencia y tratar al niño con discalculia igual que cualquier otro.
  2. Dar ejemplos e intentar relacionar los problemas matemáticos a situaciones de la vida real.
  3. Darles tiempo suficiente a los niños para resolver problemas y operaciones matemáticas, dándoles estrategias cognitivas que les faciliten el cálculo mental y el razonamiento visual.
  4. Especialmente se aconseja a los maestros adaptar los aprendizajes a las capacidades del alumno tomando en consideración sus canales de percepción de la información.
  5. Proporcionar hojas de trabajo que no tengan amontonamiento visual.
  6. Que el menor lea problemas en voz alta para percatarse si comprendió bien lo que se le pide.
  7. Usar música o ritmos para ayudar al niño a la memorización.
En lo que refiere el tratamiento para un menor con discalculia, éste debe ser personal y de preferencia con un terapeuta calificado en la materia.  Sin embargo, tanto los maestros como los padres pueden ayudar de manera significativa a que el niño supere el problemas a través de ejercicios atractivos que predispongan al razonamiento, siempre de acuerdo al grado de afectación con las finalidad es que adquiera la destreza en el empleo de relaciones cuantitativas.

lunes, 18 de noviembre de 2019

DISLEXIA

la dislexia es una grave dificultad con la forma escrita del lenguaje, que es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional.  Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la lectura, escritura y el deletreo, están muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y de su edad cronológica.  

Es un problema de índole cognitivo que afecta aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la modalidad escrita, particularmente el paso de la codificación visual a la verbal, la memoria a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación.

Clasificación de la Dislexia

  1. Dislexia evolutiva
  2. Dislexia Madurativa
  3. Dislexia Adquirida.
Síntomas de la Dislexia

Etapa preescolar (3 a 6 años)
  • Historia familiar de problemas disléxicos (padres, hermanos u otros familiares).
  • Retraso en aprender a hablar con claridad.
  • Confusiones en la pronunciación de palabras que se asemejan por su fonética.
  • Falta de habilidad para recordar el nombre de series de cosas, por ejemplo: los colores.
  • Confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial.
  • Alternancia de días buenos o malos en el trabajo escolar, sin razón aparente.
  • Aptitud para la construcción de objetos y juguetes "técnicos" como juegos de bloques, lego, etc. (mayor habilidad manual que lingüística, que aparecerá típicamente en las pruebas de inteligencia).
  • Dificultad para aprender las rimas típicas del preescolar.
  • Dificultad con las palabras rimadas.
  • Dificultades con las secuencias.
  • Se presentan dislalias, omisión y confusión de fonemas: además, hay pobreza de vocabulario y expresión, así como poca comprensión, inversión de letras y números
Etapa de 6 a 9 años
  • Particular dificultad para leer y escribir.
  • Persistente tendencia a escribir los números en espejo o en dirección u orientación inadecuada.
  • Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha.
  • Dificultad para aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar; en general, para retener secuencias, como los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año.
  • Falta de atención y concentración.
  • Frustración, posible inicio de problemas de conducta.
Etapa de 9 a 12 años
  • Continuos errores en lectura, lagunas en comprensión lectora.
  • Forma extraña de escribir, por ejemplo, con omisiones de letras o alteraciones del orden de las mismas.
  • Desorganización en casa y en la escuela.
  • Dificultad para copiar cuidadosamente en la pizarra y en el cuaderno.
  • Dificultad para seguir instrucciones orales.
  • Aumento de la falta de autoconfianza e incremento de la frustración.
  • Problemas de comprensión del lenguaje oral e impreso.
  • Problemas conductuales: impulsividad, corto margen de atención e inmadurez.
Etapa de los 12 años
  • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
  • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos; a veces, permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior.
  • Dificultad para planificar y narrar relatos y composiciones escritas en general.
  • Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono.
  • Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para la percepción del lenguaje; por ejemplo, en seguir instrucciones.
  • Baja comprensión lectora.
  • Aversión a la lectura y escritura.
Recomendaciones:

Es de vital importancia reconocer que cada niño sigue su propio ritmo en el desarrollo del lenguaje; sin embargo, la observación pueden ser una alerta de que algo no marcha bien al considerar algunos signos tales como:
  1. De los 0 a los 12 meses: silencioso y no balbucea en los primeros meses.
  2. Entre los 12 y 14 meses: no comprende órdenes sencillas (señalar con el dedo algo que se le nombra, negar con la cabeza, decir adiós con la mano); además, no desarrollo el habla espontánea.
  3. Dos años: no pronuncia palabra parecidas a las del lenguaje establecido.
  4. Tres años y medio: El habla no puede ser entendida por personas que no forman parte de su núcleo familiar.
Si se observa alguno de estos puntos es conveniente consultar al pediatra o especialista.

Es importante tener en cuenta que el vocabulario y desarrollo de conceptos continúa durante los años escolares.  Se les enseña a leer y escribir, y mientras maduran los alumnos, la compresión y el uso del lenguaje se hace más complejo.  Las destrezas para la comunicación están al centro de la experiencia educativa.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.

Las respuestas que leí me llamaron mucho la atención. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Pensé que probablemente la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. Pero atención!!! La infancia no debe ser una carrera que arroja por resultado niños ganadores y niños perdedores.

Alicia Bayer, una mujer norteamericana que se interesa por los temas de infancia y educación, hace una lista de aquellas cosas importantes que debe saber un niño/a de 4 años. Me pareció hermosa y la comparto:

1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.

2. Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

3. Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.

4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.

5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.

PERO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES:

1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.

3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

Mucho para reflexionar como padres, educadores, o desde el lugar que nos toque en contacto con uno de los tesoros más preciosos: LA INFANCIA.

jueves, 22 de agosto de 2019

Cómo educar a los hijos para un futuro exitoso

Educar hijos es hoy más desafiante que nunca.  Modelar el carácter de un niño es aún más urgente debido a que los hijos se enfrentar a diario con ideas que parecen opuestas a las de sus padres.

En nuestros días los niños son bombardeados con mensajes de los más variados por los medios de comunicación, Internet, otros adultos y sus compañeros.  Estos mensajes confusos llegan a nuestros hijos por un camino que los vuelve insensibles a muchos males sociales como la violencia, la inmoralidad, los malos tratos y la discriminación.

Las estadísticas sobre homicidio adolescente, acoso escolar (bullying), tiroteos en las escuelas, suicidios, abuso de drogas y alcohol reflejan cambios importantes en la condición de la infancia.  En el contexto actual, a los niños les resulta mucho más difícil aprender lecciones de autocontrol, autoestima y empatía hacia los demás.

Los niños de hoy son más propensos a la depresión, la ansiedad y la conducta compulsiva.  Al mismo tiempo, existen más presiones económicas sobre los padres, quienes trabajan cada vez más horas y más duramente, lo que les deja menos tiempo para pasarlo con sus hijos.

A pesar de estos desafíos, los padres son todavía la mejor protección ante la posibilidad de que sus hijos caigan en drogas y alcohol, el sexo prematrimonial y los desórdenes alimenticios.  Los padres que diariamente asumen un papel activo en la educación de sus hijos cosecharán finalmente la recompensa de ver cómo se convierten en adultos sanos y responsables.

Aunque la labor de criarlos no es una ciencia exacta y carece de garantías, los padres que dedican tanto tiempo como pueden a estar con sus hijos tendrán más probabilidades de influir en ellos y prepararlos para la edad adulta.

Hay veces en que ser padre parece una tarea insignificante, especialmente cuando uno está cambiando pañales, limpiando, o discutiendo sobre la hora límite para volver a casa y sobre lo desordenada que está la habitación de sus hijos.  Sin embargo, ser padre es una de las ocupaciones más importantes y delicadas encomendadas a los seres humanos.

Considérese la relevancia de criar a un hijo no solo para que sea obediente, sino para que crezca y adquiera un carácter maduro y una autoestima saludable, de manera que sepa gestionar sus emociones y relacionarse positivamente con los demás.  Educar a los hijos es una tarea sumamente importante.

Los padres deben identificarse con los sentimientos de sus hijos.  Debieran usar las emociones negativas y positivas como oportunidades para enseñar a sus hijos importantes lecciones sobre la vida y construir una relación más estrecha con ellos.

Los padres pueden convertirse en entrenadores emocionales de sus hijos siguiendo algunos de estos pasos:

  1. Sé consciente de las emociones de tu hijo.  Todas ellas son una oportunidad para una relación más estrecha con él y para impartirle enseñanzas.
  2. Escúchale atentamente.  Los padres deben aprender a escuchar a sus hijos y a identificar sus sentimientos.  Tu actitud hacia ellos es esencial para ayudarlos a que lleguen a ser adultos emocionalmente inteligentes y responsables.  Asegúrate de que tu lenguaje no sea crítico, juzgador ni culpabilizador.
  3. Ayuda a tus hijos a encontrar formas de reconocer las emociones que sienten.  A veces el niño puede llorar, golpear o dar fuertes pisotones y esto se interpreta normalmente como ira.  Sin embargo, la mayoría de las veces estos accesos de ira son solo expresiones de lo que hijo realmente está experimentando.  En lugar de enojarte con tu hijo y gritarle o increparle, pregúntale qué siente y proporciónale palabras que definan sus sentimientos como triste, frustrado, ansioso o molesto.
  4. Marca límites mientras buscas soluciones al problema en cuestión.  Los hijos necesitan padres que establezcan límites claros que resulten apropiados para su edad.  Ellos confían en esta orientación tanto en la infancia como en la adolescencia.  Empiezan a pedir independencia desde muy temprano, pero el padre que se la da de manera ilimitada no le hace a su hijo un favor.  Más bien, crea confusión e inseguridad en el niño.  Por otra parte, un padre demasiado controlador que no permite a su hijo ejercer algún grado de independencia obstaculiza su desarrollo.  
Se ha de respetar a los hijos, reconocer que tienen sus propios puntos de vista y darles la oportunidad de tomar decisiones.

Padres, recuerden que las acciones hablan más que las palabras.  Los hijos observan todo lo que hacen sus padres.  Toman nota de ello y más tarde imitan cómo viven sus vidas los adultos que se relacionan con ellos, qué hacen y cómo tratan a quienes los rodean.

"NO DEBEMOS SOLO PRACTICAR LO QUE PREDICAMOS, SINO TAMBIÉN PREDICAR LO QUE PRACTICAMOS"

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Por qué los niños no deben comenzar a leer y a escribir antes de los 6 años?


¿Por qué los niños no deben comenzar a leer y a escribir antes de los 6 años?

Cuando nuestros hijos comienzan el segundo ciclo Educación Infantil, lo más común a todo nuestro alrededor tanto padres amigos como familiares, es que cuando está ciclo ha terminado el niño sepa leer y escribir.

Con lo cual en muchas ocasiones convertimos la infantil en una pre primaria, es necesario que nuestros hijos aprendan a leer escribir antes de esa edad.

«La correcta armonía en la ejecución de los movimientos permitirá que las otras estructuras cerebrales, las que organizan lo emocional y lo mental, se vayan activando con buen equilibrio»  
Por tanto es fundamental que la evolución, coordinación y madurez se realice correctamente para que el aprendizaje de la lectura se realice con éxito.

Los requisitos madurativos necesarios para iniciar el proceso de aprender a leer, que según Jordi Catalán son los siguientes:

1. Tener una movilidad adecuada. Para aprender a leer es fundamental que el niño se pueda mover adecuadamente, que tenga buena coordinación de los movimientos.

2. Dominar y controlar los movimientos. Para que el aprendizaje de la lectura y la comprensión lectora se desarrollen con éxito es fundamental el dominio y control de los movimientos.

3. Poseer una organización visual correcta. En el proceso de aprendizaje de la lectura es fundamental poseer una buena visión, con buenos movimientos visuales y una buena coordinación del movimiento fino.

4. Adquirir un vocabulario rico y maduro. En el proceso de aprendizaje de la lectura también es importante que el niño adquiera un nivel adecuado de vocabulario y que sea capaz de expresar las ideas con claridad.

5. Desarrollar la capacidad de escucha.  Cuando estamos leyendo, nos estamos escuchando. Por esta razón es importante que el niño sea capaz de escucharse a sí mismo.

6. Desarrollar una lateralización adecuada. En el proceso de aprendizaje de la lectura también es importante tener una lateralidad bien definida.

7. Tener motivación. Para aprender a leer, también es fundamental la motivación, las ganas por aprender, por saber más.

8. Seguir un buen método de aprendizaje. El sistema de aprendizaje para aprender a leer tiene que ser el adecuado para la capacidad madurativa del niño.

Consecuencias de aprender a leer y escribir antes de tiempo:

Falta de motivación frente a la lectura y la escritura.

Aumento de las faltas de ortografía en un futuro cercano debido a un mal aprendizaje.

Rechazo y bloqueo frente al propio aprendizaje debido a que esté en su mayoría se realiza mediante lectura y escritura.

Desencadena un sentimiento fuerte de frustración.

Disminución de su autoestima
Sentimiento de inferioridad frente a sus compañeros.

Pérdida de interés por la lectura y la escritura en general.

Miedo y ansiedad.

Como resumen diremos que no hay edad concreta para empezar el proceso de lectura, lo ideal sería evaluar y diagnosticar el estado madurativo de cada uno de los niños con el fin de establecer un momento idóneo para desarrollar estos aprendizajes. 

Si bien en nuestro sistema educativo la masificación de las aulas y el trabajo que tienen los maestros es una tarea bastante complicada. Por lo cual debemos de apoyarnos en su criterio y apoyar su trabajo desde nuestra casa.

lunes, 5 de agosto de 2019

¿Qué hijos le dejamos a nuestro mundo?

La pregunta real es ésta. No es la típica “¿Qué mundo le dejamos a nuestros hijos?”. Por el mundo nuestras dos manos no dan como para cambiar casi nada importante, pero sí dan como para asegurarnos que a los hijos les damos la EDUCACIÓN, los valores y los principios con los que salgan al mundo y lo hagan un poco mejor.

El mundo que vendrá, la sociedad futura, los harán los niños de ahora. Si educamos y formamos a nuestros hijos con valores y moral adecuada, tendremos mayores posibilidades de que creen y formen una sociedad mejor, que vivan en un mundo mejor.
Si por el contrario, abandonamos su educación persistiendo en el error de que quien debe educar es la escuela y nosotros nos dedicamos a dar cobijo, abrigo, alimento y algo de cariño, si nos da tiempo nuestra ajetreada vida, entonces preparémonos. Habrá otro mundo distinto al que soñamos para ellos cuando nacieron.


A mí me gustaría que mis hijos  y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama “buena gente“. Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más por darles una buena formación:
– que sepan distinguir el bien del mal,
– que no digan que todo vale,
– que piensen en los demás,
– que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos puedes poner todas las cosas buenas que se te ocurran. 
Me parece clave el aspecto de la responsabilidad máxima de los padres para educar a sus hijos. De ellos, nosotros, depende la solidez de los cimientos éticos, morales, culturales, de relación con sus congéneres, con la naturaleza, etc. Será la base sobre la que los niños irán construyendo su propia estructura mental, creando sus esquemas y formando su criterio. De ahí saldrán sus propias ideas y deseos, que pueden diferir de los de sus padres, quienes debemos guiarlos.
También es cierto, que colaboran en la educación otros como son el colegio, la familia y resto de la sociedad, ya sea directa o indirectamente. Y parece que no somos conscientes de ello en la mayoría de las ocasiones.
Con gestos tan simples y cotidianos como tirar un papel al suelo, cruzar a pie por zonas indebidas o con el semáforo en rojo, no respetar el paso de personas con dificultad de movimiento, no ser amables y educados con los demás, ser agresivos al volante… y un sinfín de situaciones que hacemos a los ojos de unos niños que están absorbiendo como esponjas todo lo que ven y oyen. Ese tipo de conductas se van grabando en su casi vacío disco duro y servirán como ejemplo de comportamiento futuro.
Depende de nosotros, de todos, que esos discos duros no se llenen de “malware“, es decir, que las guías de comportamiento, las estructuras morales, éticas, etc. sean las adecuadas. De esta forma, tendremos muchas posibilidades de que el mundo futuro, el mundo que vivirán nuestros hijos, será, al menos, un poquito mejor.

Licda. Yoliani Rojas

sábado, 13 de julio de 2019

Niños Vacíos

NIÑOS VACÍOS.

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo 
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar. 
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar. 
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación. 
• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"
• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos. 
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.