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sábado, 9 de mayo de 2020

Niños desafiantes y desobedientes en esta cuarentena

Niños desafiantes y desobedientes ¿Qué podemos hacer?




Hay niños a los que les cuesta cumplir las normas, seguir órdenes y que, a menudo, desafían abiertamente a sus padres. Cuando les pedimos algo, la palabra que más escuchamos es “no”, “ahora voy”, “luego”. Tienen dificultades para tolerar la frustración, quieren salirse siempre con la suya, parece que se sienten cómodos en el conflicto, parece “que nos buscan” (y, a menudo, nos encuentran), en esta cuarentena algunos de estos comportamientos han surgido o evolucionado.

Y los papás nos preguntamos ¿Por qué mi hijo se comporta así? ¿Qué hago mal? ¿Cómo debo tratarle? Vamos a tratar de dar respuesta a estas preguntas.

¿Por qué se comporta así?

Puede haber muchas causas detrás del comportamiento desafiante y disruptivo de nuestro hijo. Por lo general, habrá más de una causa, ya que en psicología rara vez una única causa explica un comportamiento. Es posible que nuestro hijo tenga un temperamento difícil, un carácter fuerte, o que tenga unos rasgos de personalidad determinados que favorecen este tipo de comportamientos. Esto es algo con lo que el niño “nace”, son factores hereditarios.

Por otro lado, está el estilo educativo de los padres. Generalmente, detrás de estos problemas de conducta hay un estilo educativo parental demasiado permisivo. Papás a los que les cuesta hacer cumplir las normas, que tienen dificultades para manejar los retos y desafíos de los niños o que sucumben a menudo a las peticiones de los niños “por no oírles”. Los niños tienen una capacidad especial para llevar la perseverancia a su máxima expresión, y lo difícil es mantenernos firmes y ser más constantes aún que ellos.

Si hemos descartado que el niño necesite intervención psicológica, y consideramos que se trata más bien de un problema relacionado con su temperamento y nuestro estilo de crianza, es el momento de ver qué podemos hacer.




¿Qué estoy haciendo mal?

No se trata de buscar culpables, pero si de asumir responsabilidades. Como padres tenemos que ser conscientes de esa responsabilidad. Hay una parte que no depende de nosotros y que, cómo decíamos, puede estar relacionada con el carácter del niño o con circunstancias por las que atraviesa, pero hay otra parte que depende directamente de nosotros. De si conocemos bien a nuestro hijo, del tiempo y la dedicación que le brindamos, de nuestra capacidad para informarnos y “aprender” a educar a nuestros hijos. De nuestro estilo educativo y nuestra disponibilidad emocional.


¿Qué podemos hacer?

Empezar a educar desde que nacen. A veces escucho a los papás decir que no ponen límites a sus hijos, o no les dicen cómo deben comportarse, o no les enseñan normas básicas de educación, “porque son demasiado pequeños” (y no se están refiriendo a un niño de un año). Los niños están aprendiendo SIEMPRE. Son pequeñas esponjas con una capacidad grandísima de aprendizaje, de observación, de ensayo y error. Habrá muchas cosas que las aprenderán simplemente de vernos a nosotros. Otras irán aprendiéndolas a base de experimentar las consecuencias de sus actos. Otras por ensayo y error. Y muchas otras, porque nosotros se las enseñamos directamente.



Poner límites claros, normas claras

Y hacerlas cumplir. Hay muchas formas. No es necesario ni mucho menos estar todo el día castigando. Hay que saber motivar, hay que hacer entender las consecuencias de sus actos, también permitir que las experimenten, hay que ofrecer consecuencias positivas a su buen comportamiento, y hay que predicar con el ejemplo.

Ser consecuente, y perseverante

No vale castigar y levantar el castigo a la media hora. No vale permitir hoy una conducta, y mañana no. No vale educar según tenga yo el día ni según mi grado de cansancio.

Elegir las batallas

Pocas pero con paso firme. No tolerar lo intolerable. Y dejar pasar lo intrascendente. A veces nos enfadamos en cosas sin importancia “lávate los dientes”, ” no pongas los pies en el sofá”, pero permitimos insultos, agresiones y faltas de respeto.

Si ves que no sabes cómo hacerlo, pide ayuda

A veces los padres necesitan unas pocas sesiones de asesoramiento con un psicólogo para que les dé pautas. Otras veces es necesario también intervenir con el niño, pero no siempre. Ante la duda, consultar. También son muy importantes las escuelas de padres y los libros sobre educación.
“Cuando nace un niño, nacen un padre y una madre”. Y no, no traen manual de instrucciones. Así que tomemos nuestro tiempo en aprender a ser buenos padres y madres, porque es de las tareas más bonitas y, a la vez, más difíciles que vamos a hacer en nuestra vida.

viernes, 3 de enero de 2020

Niños Vacíos....realidad???

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"
• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Qué opinan?

miércoles, 15 de mayo de 2019

TRASTORNO DÉFICIT DE ATENCIÓN

TRASTORNO DÉFICIT DE ATENCIÓN

El déficit de atención (TDA) es un trastorno neurológico del comportamiento, que a simple vista NO SE VE.  Afecta entre un 5% y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo tres veces más frecuente en varones.

Se caracteriza por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.  Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen atención o un esfuerzo mental sostenido, o que carecen de atractivo o novedad.  Por ejemplo: escuchar al docente en clases, hacer tareas, leer textos largos o trabajar en tareas monótonas o repetitivas.

El TDA es una afección crónica y prolongada.  De no tratarse apropiadamente, puede llevar a:

  • Depresión, ansiedad y baja autoestima.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Problemas para conservar un trabajo.
  • Problemas legales.
  • Drogadicción y alcoholismo.
Los profesionales que pueden diagnosticar el TDA son:
  1. Psiquiatra, Paidopsiquiatra o Neurólogo: evaluación e intervención con medicación.
  2. Neuropsicólogo: evaluación sin tratamiento farmacológico.
  3. Psicólogo Clínico: evaluación e intervención con terapia.
Existen 3 subtipos de TDA según el Manual DSM-IV:
  1. Hiperactivo/Impulsivo: 

  • Inquietud, se mueve en el asiento.
  • Se levanta cuando debería estar sentado.
  • Corre y salta en situaciones inapropiadas.
  • Dificultad para jugar tranquilamente.
  • Habla mucho y contesta sin pensar.
  • Responde antes de que finalice la pregunta.
      2. Inatento:
  • No atiende detalles, comete errores.
  • Dificultad para mantener la atención.
  • Sordera ficticia.
  • No sigue instrucciones, no termina las tareas.
  • Dificultad para organizarse.
  • Evita tareas que requieren esfuerzo continuado.
  • Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad.
  • Fácil distracción por estímulos externos.
    3. Combinado:
  • Incluye una combinación de los tipos anteriores y es el más común.
El niño con déficit de atención NO ES ASÍ POR QUE QUIERE.  Se diagnostica a partir de los 6 años. El TDA no tiene cura.

No existen pruebas psicológicas específicas que diagnostiquen el TDA por si solas.  Se usa una batería de pruebas que ayudan a obtener un diagnóstico completo.

Se necesita mucha información y observación para decidir si se trata de un cuadro de TDA solamente, TDA y otras condiciones acompañadas o si el niño no tiene TDA pero mantiene síntomas parecidos de otras condiciones como el abuso, maltrato, negligencia infantil; trastorno de estrés post traumático y trastornos depresivos o de ansiedad.

El diagnóstico y el manejo del TDA deben ser hechos integralmente.  Hay tres pilares importantes:
  1. El niño y su familia: para los chicos, fortalecer su autoestima y resaltar áreas de éxito y fortalezas.  Los padres deben recibir educación sobre el TDA y técnicas de crianza positiva.
  2. La escuela: el apoyo y comprensión de la condición del niño en su colegio es vital.  Las mejores adecuaciones en un salón de clases nacen del sentido común, cariño y entrega de su maestro.
  3. Profesionales: Paidopsiquiatras, neurólogos, pediatras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y la red de apoyo en la comunidad son un equipo multidisciplinario que debe acompañar a la familia y al niño a lo largo de su tratamiento.
PARA PADRES:
  1. Mejore su autoestima: resalte lo especial en su hijo y dígaselo, utilice mensajes positivos, crea en él, enseñe a descubrir sus capacidades, ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones y acéptelo.
  2. Motive su aprendizaje: si el niño mejora felicítelo, cree un hábito de estudio, estimule sus habilidades naturales, muéstrese compresivo y colaborador con los profesores.
  3. Incremente conductas deseables con refuerzo positivo: felicite al niño inmediatamente cuando tenga un conducta adecuada, evite los castigos continuos, preste una atención positiva, mantenga contacto físico con él, identifique cuáles son las recompensas y privilegios adecuados a su hijo.
  4. Adecue las reglas: simplifique las reglas de la casa o lugar donde se encuentre, ayude al niño a hacer las cosas paso a paso, asegúrese de que sus instrucciones son comprendidas, utilice un sistema de puntos sencillos con las principales normas que quiere que cumpla y dele un punto o una ficha cada vez que lo realice.
  5. Enséñele a ser organizado: utilice listas de normas que estén a la vista y sean llamativas, coloque horarios y calendarios en lugares que frecuente su hijo, cree rutinas diarias, regálele una agenda para organizarse y recordar cosas positivas.
PARA MAESTROS:
  1. La ubicación siempre debe ser lo más cerca del maestro y del tablero, acompañado de alumnos más tranquilos y/o trabajadores.
  2. Búsquele un compañero.
  3. De instrucciones breves, claras y concisas.  Si es necesario, repetirlas hasta que se entiendan claramente.
  4. El contacto visual es sumamente importante.
  5. Evitar penalizar públicamente los errores cometidos por inatención o por impulsividad.
  6. Refuerce positivamente un ejercicio o comportamiento bien realizado.
  7. Valore los conocimientos aprendidos a lo largo de un período y no en un momento puntual.
  8. Para niños hiperactivos: cuando el niño lo necesite, permítale trabajar de pie y darle descansos periódicamente.  Sobre todo utilice esa energía extra que tiene el estudiante, para ser el ayudante del salón, ya sea entregando materiales a los compañeros o hacer correspondencia.
  9. Es importante supervisar el trabajo durante las actividades y clases, pues el niño con TDA puede distraerse fácilmente.
  10. Permítale más tiempo para trabajar, sin exhibirlo delante de los demás.

Si necesitas más información puedes seguir la cuenta de instagram @psicoyoliani y con gusto te brindaré asesoría, comenta si te gusto el artículo y que otros temas te gustaría conocer.