lunes, 18 de noviembre de 2019

DISLEXIA

la dislexia es una grave dificultad con la forma escrita del lenguaje, que es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional.  Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la lectura, escritura y el deletreo, están muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y de su edad cronológica.  

Es un problema de índole cognitivo que afecta aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la modalidad escrita, particularmente el paso de la codificación visual a la verbal, la memoria a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación.

Clasificación de la Dislexia

  1. Dislexia evolutiva
  2. Dislexia Madurativa
  3. Dislexia Adquirida.
Síntomas de la Dislexia

Etapa preescolar (3 a 6 años)
  • Historia familiar de problemas disléxicos (padres, hermanos u otros familiares).
  • Retraso en aprender a hablar con claridad.
  • Confusiones en la pronunciación de palabras que se asemejan por su fonética.
  • Falta de habilidad para recordar el nombre de series de cosas, por ejemplo: los colores.
  • Confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial.
  • Alternancia de días buenos o malos en el trabajo escolar, sin razón aparente.
  • Aptitud para la construcción de objetos y juguetes "técnicos" como juegos de bloques, lego, etc. (mayor habilidad manual que lingüística, que aparecerá típicamente en las pruebas de inteligencia).
  • Dificultad para aprender las rimas típicas del preescolar.
  • Dificultad con las palabras rimadas.
  • Dificultades con las secuencias.
  • Se presentan dislalias, omisión y confusión de fonemas: además, hay pobreza de vocabulario y expresión, así como poca comprensión, inversión de letras y números
Etapa de 6 a 9 años
  • Particular dificultad para leer y escribir.
  • Persistente tendencia a escribir los números en espejo o en dirección u orientación inadecuada.
  • Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha.
  • Dificultad para aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar; en general, para retener secuencias, como los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año.
  • Falta de atención y concentración.
  • Frustración, posible inicio de problemas de conducta.
Etapa de 9 a 12 años
  • Continuos errores en lectura, lagunas en comprensión lectora.
  • Forma extraña de escribir, por ejemplo, con omisiones de letras o alteraciones del orden de las mismas.
  • Desorganización en casa y en la escuela.
  • Dificultad para copiar cuidadosamente en la pizarra y en el cuaderno.
  • Dificultad para seguir instrucciones orales.
  • Aumento de la falta de autoconfianza e incremento de la frustración.
  • Problemas de comprensión del lenguaje oral e impreso.
  • Problemas conductuales: impulsividad, corto margen de atención e inmadurez.
Etapa de los 12 años
  • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
  • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos; a veces, permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior.
  • Dificultad para planificar y narrar relatos y composiciones escritas en general.
  • Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono.
  • Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para la percepción del lenguaje; por ejemplo, en seguir instrucciones.
  • Baja comprensión lectora.
  • Aversión a la lectura y escritura.
Recomendaciones:

Es de vital importancia reconocer que cada niño sigue su propio ritmo en el desarrollo del lenguaje; sin embargo, la observación pueden ser una alerta de que algo no marcha bien al considerar algunos signos tales como:
  1. De los 0 a los 12 meses: silencioso y no balbucea en los primeros meses.
  2. Entre los 12 y 14 meses: no comprende órdenes sencillas (señalar con el dedo algo que se le nombra, negar con la cabeza, decir adiós con la mano); además, no desarrollo el habla espontánea.
  3. Dos años: no pronuncia palabra parecidas a las del lenguaje establecido.
  4. Tres años y medio: El habla no puede ser entendida por personas que no forman parte de su núcleo familiar.
Si se observa alguno de estos puntos es conveniente consultar al pediatra o especialista.

Es importante tener en cuenta que el vocabulario y desarrollo de conceptos continúa durante los años escolares.  Se les enseña a leer y escribir, y mientras maduran los alumnos, la compresión y el uso del lenguaje se hace más complejo.  Las destrezas para la comunicación están al centro de la experiencia educativa.

miércoles, 9 de octubre de 2019

NO HAY EXCUSA PARA LOS MALOS TRATOS EN LA FAMILIA.

Está claro que no hace falta que miremos muy lejos para saber que la violencia ha invadido nuestra sociedad.  De hecho, hay muchos casos por todo el mundo que nunca serán titulares mediáticos.

Hay familias que, en sus propios hogares, se ven desgarradas por una violencia sin sentido cuando muchas personas optan por ella como el medio principal de comunicarse entre sí.  Opción que tiene repercusiones grandes y muy destructivas para individuos de todas las edades, así como para sus familias.

El silencio prolonga el ciclo de la violencia doméstica y no conduce a cambiar la situación.  Todas las comunidades deben esforzarse por ayudar a las familias a detener los malos tratos y contribuir a crear ambientes más seguros para niños, adolescentes y adultos.

Por supuesto, es obvio que vivimos en la era de la violencia.  Nuestros sentidos están bombardeados por lo que transmiten las noticias, la música, la televisión y otros medios de comunicación.  Muchas personas son blancos de la violencia.

Las victimas que más conmueven nuestros corazones son las mujeres y los niños.  Es cierto que también hay hombres que sufren malos tratos y violencia, pero en cifras menores, lo que en parte puede deberse a que no lo denuncian en la misma medida.  Independientemente de quién sea la víctima, la violencia doméstica o familiar es incompatible con el plan de Dios para la familia.

IDENTIFICA SI EN TU RELACIÓN:


  1. tu pareja te insulta y reprocha
  2. te agrede física y/o emocionalmente sin poder controlarse.
  3. busca la reconciliación, dice arrepentirse, promete que va a cambiar, te llena de obsequios y se muestra muy complaciente.
  4. tiene celos de amistades, compañeros (as) de trabajo o familiares.
  5. ha insistido en saber con quién estabas.
  6. te ha hecho "escenitas"
  7. se ha quedado en silencio por enojo.
  8. te ha presionado para hacer dietas o ejercicios.
  9. te ha amenazado con suicidarse.
  10. te ha revisado tus pertenencias, tu diario o correo electrónico.
  11. te ha amenazado con dejarte.
  12. te ha tocado, besado o acariciado sin tu consentimiento.
  13. llama constantemente.
  14. registra el celular, cuentas de correo, redes sociales y conversaciones.
  15. controla la forma de vestir, horarios, actuar y amistades.
  16. ignorarte o responsabilizarte por su mal humor.
SI TU PAREJA PRESENTA ACTITUDES VIOLENTAS, ¡PRESTA ATENCIÓN! NO IGNORES O AGUANTES ESTÁS ACTITUDES.  AUNQUE SÓLO PASE OCASIONALMENTE Y TE PAREZCA QUE EL RESTO DEL TIEMPO TODO ESTÁ BIEN, LA VIOLENCIA ES UN FENÓMENO EN ESPIRAL; ES DECIR, LOS EPISODIOS VIOLENTOS SE VUELVEN CADA VEZ MÁS FRECUENTES E INTENSOS.  Y YA NO SON DE VEZ EN CUANDO.

EVITA JUSTIFICAR
algunos argumentos para justificar e ignorar que estás  en una relación violenta:

  • me cela porque me ama.
  • me llama a cada minuto es porque le importo.
  • quiere saber a dónde voy y con quién para cuidar de mi.
  • no permite que salga con mis amigos porque me quiere sólo para él.
  • autoriza o desautoriza como me visto porque cuida mi apariencia.
NO TE CONVIERTAS EN CÓMPLICE DE UNA SITUACIÓN QUE TE LASTIMA.

QUE HACER?

  1. contarle la situación a una persona de tu confianza y que te pueda ayudar (mamá, abuela, tía, amiga, prima, docente, orientadora, personal de salud).
  2. cuando salgas con él, avísale a una persona cercana a ti a dónde irán, con quién y a qué hora regresarás.
  3. lleva contigo teléfono celular, tarjeta telefónica, dinero e identificación.
  4. si la conducta violenta de él supera tu determinación de poner un alto, haz valer tus derechos, acude a la autoridad competente y denuncia los hechos.
  5. de ser necesario, pide ayuda a un profesional especializado en estos casos.
  6. aléjese siempre de los sitios donde pueda haber armas u objetos corto punzantes.
  7.  haga copia y guarde en un sitio seguro, documentos legales que considere importantes.
  8. si es posible haga copia de sus llaves de la casa, ropa para usted y sus hijos y algo de dinero, si los tiene guardados fuera de su hogar no tendrá que regresar cuando haya tenido que salir de emergencia.
  9. recuerde usted no está sola y que el personal de los centro de salud puede y debe ayudarla.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Los niños y la tecnología: consejos para propiciar un ambiente tecnológico sano


Los juegos de barrio, montar en bicicleta y en patines por la cuadra, y todas aquellas actividades tan propias de la niñez que están en el imaginario de las generaciones que las vivieron, se ven hoy con mayor frecuencia reemplazadas por la televisión, las tabletas, los videojuegos, el Internet, los teléfonos móviles y otras tecnologías que disminuyen considerablemente la actividad motora en los niños, pero que, a su vez, les permite abrir una ventana al conocimiento en diversos temas. Este tema ha puesto en la agenda el debate sobre cómo deben los padres afrontar correctamente esta realidad inminente.
Estos son algunos consejos para el manejo de las pantallas con los hijos.
  • Ponga límites: Sus hijos necesitan y esperan tener límites, por lo que es fundamental fijarlos. Además hay que mantenerse al tanto sobre qué tipo de plataformas, videojuegos, páginas y aplicaciones visitan, con quiénes interactúan virtualmente y cuáles son sus comportamientos en la red.


  • Promueva las zonas libres de dispositivos tecnológicos: Restrinja el uso de cualquier tipo de tecnología a la hora de las comidas y demás encuentros familiares y sociales. Recargue los dispositivos de su hijo durante la noche y fuera de la habitación del niño, de esta manera evitará la tentación de usarlo cuando debe estar durmiendo.


  • Eduque a sus hijos sobre las reglas básicas de privacidad virtual y las personas malintencionadas que rondan por Internet: Aunque para algunos padres resulte difícil explicarles a los niños sobre los peligros que hay día a día en Internet, es importante que ellos sepan en detalle con qué se pueden encontrar en la red para que tengan claro los riesgos que conlleva la delincuencia cibernética. También es importante que se les inculque cómo ser una cibernauta responsable y consciente.


  • Descarte completamente a la tecnología como técnica pacificadora: No cometa el error de calmar las reacciones fuertes y los berrinches de sus hijos valiéndose de los dispositivos. Si bien estos pueden tranquilizarlos y distraerlos, deben considerarse como una de las últimas opciones, ya que lo adecuado es enseñarles cómo autocontrolarse, a crear diferentes actividades para controlar el aburrimiento, a resolver los conflictos a través del diálogo y a encontrar otras estrategias para canalizar las emociones.
El uso desmedido de medios electrónicos trae consigo considerables efectos negativos en la conducta, el rendimiento escolar y la salud de los niños y también puede disminuir el tiempo destinado a otras actividades importantes para un desarrollo normal.



miércoles, 4 de septiembre de 2019

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?

Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.

Las respuestas que leí me llamaron mucho la atención. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Pensé que probablemente la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. Pero atención!!! La infancia no debe ser una carrera que arroja por resultado niños ganadores y niños perdedores.

Alicia Bayer, una mujer norteamericana que se interesa por los temas de infancia y educación, hace una lista de aquellas cosas importantes que debe saber un niño/a de 4 años. Me pareció hermosa y la comparto:

1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.

2. Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

3. Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.

4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.

5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.

PERO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES:

1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.

3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

Mucho para reflexionar como padres, educadores, o desde el lugar que nos toque en contacto con uno de los tesoros más preciosos: LA INFANCIA.

jueves, 22 de agosto de 2019

Cómo educar a los hijos para un futuro exitoso

Educar hijos es hoy más desafiante que nunca.  Modelar el carácter de un niño es aún más urgente debido a que los hijos se enfrentar a diario con ideas que parecen opuestas a las de sus padres.

En nuestros días los niños son bombardeados con mensajes de los más variados por los medios de comunicación, Internet, otros adultos y sus compañeros.  Estos mensajes confusos llegan a nuestros hijos por un camino que los vuelve insensibles a muchos males sociales como la violencia, la inmoralidad, los malos tratos y la discriminación.

Las estadísticas sobre homicidio adolescente, acoso escolar (bullying), tiroteos en las escuelas, suicidios, abuso de drogas y alcohol reflejan cambios importantes en la condición de la infancia.  En el contexto actual, a los niños les resulta mucho más difícil aprender lecciones de autocontrol, autoestima y empatía hacia los demás.

Los niños de hoy son más propensos a la depresión, la ansiedad y la conducta compulsiva.  Al mismo tiempo, existen más presiones económicas sobre los padres, quienes trabajan cada vez más horas y más duramente, lo que les deja menos tiempo para pasarlo con sus hijos.

A pesar de estos desafíos, los padres son todavía la mejor protección ante la posibilidad de que sus hijos caigan en drogas y alcohol, el sexo prematrimonial y los desórdenes alimenticios.  Los padres que diariamente asumen un papel activo en la educación de sus hijos cosecharán finalmente la recompensa de ver cómo se convierten en adultos sanos y responsables.

Aunque la labor de criarlos no es una ciencia exacta y carece de garantías, los padres que dedican tanto tiempo como pueden a estar con sus hijos tendrán más probabilidades de influir en ellos y prepararlos para la edad adulta.

Hay veces en que ser padre parece una tarea insignificante, especialmente cuando uno está cambiando pañales, limpiando, o discutiendo sobre la hora límite para volver a casa y sobre lo desordenada que está la habitación de sus hijos.  Sin embargo, ser padre es una de las ocupaciones más importantes y delicadas encomendadas a los seres humanos.

Considérese la relevancia de criar a un hijo no solo para que sea obediente, sino para que crezca y adquiera un carácter maduro y una autoestima saludable, de manera que sepa gestionar sus emociones y relacionarse positivamente con los demás.  Educar a los hijos es una tarea sumamente importante.

Los padres deben identificarse con los sentimientos de sus hijos.  Debieran usar las emociones negativas y positivas como oportunidades para enseñar a sus hijos importantes lecciones sobre la vida y construir una relación más estrecha con ellos.

Los padres pueden convertirse en entrenadores emocionales de sus hijos siguiendo algunos de estos pasos:

  1. Sé consciente de las emociones de tu hijo.  Todas ellas son una oportunidad para una relación más estrecha con él y para impartirle enseñanzas.
  2. Escúchale atentamente.  Los padres deben aprender a escuchar a sus hijos y a identificar sus sentimientos.  Tu actitud hacia ellos es esencial para ayudarlos a que lleguen a ser adultos emocionalmente inteligentes y responsables.  Asegúrate de que tu lenguaje no sea crítico, juzgador ni culpabilizador.
  3. Ayuda a tus hijos a encontrar formas de reconocer las emociones que sienten.  A veces el niño puede llorar, golpear o dar fuertes pisotones y esto se interpreta normalmente como ira.  Sin embargo, la mayoría de las veces estos accesos de ira son solo expresiones de lo que hijo realmente está experimentando.  En lugar de enojarte con tu hijo y gritarle o increparle, pregúntale qué siente y proporciónale palabras que definan sus sentimientos como triste, frustrado, ansioso o molesto.
  4. Marca límites mientras buscas soluciones al problema en cuestión.  Los hijos necesitan padres que establezcan límites claros que resulten apropiados para su edad.  Ellos confían en esta orientación tanto en la infancia como en la adolescencia.  Empiezan a pedir independencia desde muy temprano, pero el padre que se la da de manera ilimitada no le hace a su hijo un favor.  Más bien, crea confusión e inseguridad en el niño.  Por otra parte, un padre demasiado controlador que no permite a su hijo ejercer algún grado de independencia obstaculiza su desarrollo.  
Se ha de respetar a los hijos, reconocer que tienen sus propios puntos de vista y darles la oportunidad de tomar decisiones.

Padres, recuerden que las acciones hablan más que las palabras.  Los hijos observan todo lo que hacen sus padres.  Toman nota de ello y más tarde imitan cómo viven sus vidas los adultos que se relacionan con ellos, qué hacen y cómo tratan a quienes los rodean.

"NO DEBEMOS SOLO PRACTICAR LO QUE PREDICAMOS, SINO TAMBIÉN PREDICAR LO QUE PRACTICAMOS"

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Por qué los niños no deben comenzar a leer y a escribir antes de los 6 años?


¿Por qué los niños no deben comenzar a leer y a escribir antes de los 6 años?

Cuando nuestros hijos comienzan el segundo ciclo Educación Infantil, lo más común a todo nuestro alrededor tanto padres amigos como familiares, es que cuando está ciclo ha terminado el niño sepa leer y escribir.

Con lo cual en muchas ocasiones convertimos la infantil en una pre primaria, es necesario que nuestros hijos aprendan a leer escribir antes de esa edad.

«La correcta armonía en la ejecución de los movimientos permitirá que las otras estructuras cerebrales, las que organizan lo emocional y lo mental, se vayan activando con buen equilibrio»  
Por tanto es fundamental que la evolución, coordinación y madurez se realice correctamente para que el aprendizaje de la lectura se realice con éxito.

Los requisitos madurativos necesarios para iniciar el proceso de aprender a leer, que según Jordi Catalán son los siguientes:

1. Tener una movilidad adecuada. Para aprender a leer es fundamental que el niño se pueda mover adecuadamente, que tenga buena coordinación de los movimientos.

2. Dominar y controlar los movimientos. Para que el aprendizaje de la lectura y la comprensión lectora se desarrollen con éxito es fundamental el dominio y control de los movimientos.

3. Poseer una organización visual correcta. En el proceso de aprendizaje de la lectura es fundamental poseer una buena visión, con buenos movimientos visuales y una buena coordinación del movimiento fino.

4. Adquirir un vocabulario rico y maduro. En el proceso de aprendizaje de la lectura también es importante que el niño adquiera un nivel adecuado de vocabulario y que sea capaz de expresar las ideas con claridad.

5. Desarrollar la capacidad de escucha.  Cuando estamos leyendo, nos estamos escuchando. Por esta razón es importante que el niño sea capaz de escucharse a sí mismo.

6. Desarrollar una lateralización adecuada. En el proceso de aprendizaje de la lectura también es importante tener una lateralidad bien definida.

7. Tener motivación. Para aprender a leer, también es fundamental la motivación, las ganas por aprender, por saber más.

8. Seguir un buen método de aprendizaje. El sistema de aprendizaje para aprender a leer tiene que ser el adecuado para la capacidad madurativa del niño.

Consecuencias de aprender a leer y escribir antes de tiempo:

Falta de motivación frente a la lectura y la escritura.

Aumento de las faltas de ortografía en un futuro cercano debido a un mal aprendizaje.

Rechazo y bloqueo frente al propio aprendizaje debido a que esté en su mayoría se realiza mediante lectura y escritura.

Desencadena un sentimiento fuerte de frustración.

Disminución de su autoestima
Sentimiento de inferioridad frente a sus compañeros.

Pérdida de interés por la lectura y la escritura en general.

Miedo y ansiedad.

Como resumen diremos que no hay edad concreta para empezar el proceso de lectura, lo ideal sería evaluar y diagnosticar el estado madurativo de cada uno de los niños con el fin de establecer un momento idóneo para desarrollar estos aprendizajes. 

Si bien en nuestro sistema educativo la masificación de las aulas y el trabajo que tienen los maestros es una tarea bastante complicada. Por lo cual debemos de apoyarnos en su criterio y apoyar su trabajo desde nuestra casa.

lunes, 5 de agosto de 2019

¿Qué hijos le dejamos a nuestro mundo?

La pregunta real es ésta. No es la típica “¿Qué mundo le dejamos a nuestros hijos?”. Por el mundo nuestras dos manos no dan como para cambiar casi nada importante, pero sí dan como para asegurarnos que a los hijos les damos la EDUCACIÓN, los valores y los principios con los que salgan al mundo y lo hagan un poco mejor.

El mundo que vendrá, la sociedad futura, los harán los niños de ahora. Si educamos y formamos a nuestros hijos con valores y moral adecuada, tendremos mayores posibilidades de que creen y formen una sociedad mejor, que vivan en un mundo mejor.
Si por el contrario, abandonamos su educación persistiendo en el error de que quien debe educar es la escuela y nosotros nos dedicamos a dar cobijo, abrigo, alimento y algo de cariño, si nos da tiempo nuestra ajetreada vida, entonces preparémonos. Habrá otro mundo distinto al que soñamos para ellos cuando nacieron.


A mí me gustaría que mis hijos  y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama “buena gente“. Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más por darles una buena formación:
– que sepan distinguir el bien del mal,
– que no digan que todo vale,
– que piensen en los demás,
– que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos puedes poner todas las cosas buenas que se te ocurran. 
Me parece clave el aspecto de la responsabilidad máxima de los padres para educar a sus hijos. De ellos, nosotros, depende la solidez de los cimientos éticos, morales, culturales, de relación con sus congéneres, con la naturaleza, etc. Será la base sobre la que los niños irán construyendo su propia estructura mental, creando sus esquemas y formando su criterio. De ahí saldrán sus propias ideas y deseos, que pueden diferir de los de sus padres, quienes debemos guiarlos.
También es cierto, que colaboran en la educación otros como son el colegio, la familia y resto de la sociedad, ya sea directa o indirectamente. Y parece que no somos conscientes de ello en la mayoría de las ocasiones.
Con gestos tan simples y cotidianos como tirar un papel al suelo, cruzar a pie por zonas indebidas o con el semáforo en rojo, no respetar el paso de personas con dificultad de movimiento, no ser amables y educados con los demás, ser agresivos al volante… y un sinfín de situaciones que hacemos a los ojos de unos niños que están absorbiendo como esponjas todo lo que ven y oyen. Ese tipo de conductas se van grabando en su casi vacío disco duro y servirán como ejemplo de comportamiento futuro.
Depende de nosotros, de todos, que esos discos duros no se llenen de “malware“, es decir, que las guías de comportamiento, las estructuras morales, éticas, etc. sean las adecuadas. De esta forma, tendremos muchas posibilidades de que el mundo futuro, el mundo que vivirán nuestros hijos, será, al menos, un poquito mejor.

Licda. Yoliani Rojas